El cambio climático intensificó las lluvias torrenciales y amplió un 55% el área afectada en la dana de Valencia
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< Por cada grado de calentamiento global, la intensidad de la lluvia en una hora aumentó un 20%
La “gasolina” que alimentó esta virulencia fue el exceso de calor acumulado en el mar Mediterráneo y el Atlántico. Las altas temperaturas del agua inyectaron una cantidad enorme de humedad en la atmósfera, proporcionando energía extra a la tormenta. Esto generó nubes con corrientes de aire ascendentes mucho más potentes y una mayor formación de granizo, creando un sistema convectivo capaz de descargar agua con una furia inusitada sobre las cabeceras de ríos y barrancos.>
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· Antonio Martínez Ron
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