Hoy es #ViernesDeMitologíaGriega y en estos días, hablando de Kratos y los minijuegos eróticos me he acordado de un aspecto de #Afrodita del que no se suele hablar mucho.
Afrodita, diosa del amor y la belleza, suele ser representada como una diosa cuqui, dulce y a veces con aspecto muy Barbie. Incluso ves a gurús espirituales hablar de "energía femenina" relacionada con Afrodita porque la asocian con lo tradicionalmente femenino.
Por cierto, el rollo ese de energías femeninas y masculinas no es más que los roles de género pero con un envoltorio new age. Y si alguien os habla de Afrodita como sinónimo de "femenino, suave, cuqui", no se ha molestado en estudiar a la diosa desde un punto de vista histórico.
Sí, Afrodita representa el amor, el deseo, esa calidez. Pero lo que suele olvidarse a menudo de ella es que es una diosa de la guerra.
Afrodita no fue una diosa nacida de la nada (bueno, sí, nació de las bolas de Urano). Sus orígenes se remontan en #Innanna/ #Ishtar, diosa mesopotámica del amor, el sexo, la guerra y el poder político.
Los fenicios adoptaron a esta diosa como #Astarté y llevaron su culto hasta Chipre y de ahí se extendió a la Grecia Antigua. Afrodita (en griego, nacida de la espuma del mar) fue el nombre que recibió. En ella prevaleció más su aspecto más diplomático y persuasivo, dirigido a las relaciones civiles.
Su aspecto guerrero se conservó bajo el epíteto de Areia. En Esparta se encontró una escultura de Afrodita Areia, que portaba una armadura. En Chipre, uno de sus epítetos era Encheios (portadora de lanza).
Afrodita como diosa del amor y la guerra representa la pasión como una fuerza peligrosa. Era la idea de ir a luchar para defender a quienes amas. La pasión es algo que te empuja a tomar acción y a veces esa acción es una violencia necesaria.
Espero que os haya gustado este #ViernesDeMitologíaGriega. Si me queréis invitar a un té, lo podéis hacer aquí: